Home / Cuba Revolucionaria / Los Leones del Paseo del Prado: los guardianes de bronce de La Habana

Los Leones del Paseo del Prado: los guardianes de bronce de La Habana

Mucho más que una decoración urbana

Quien haya caminado alguna vez por el Paseo del Prado, oficialmente llamado Paseo de Martí, difícilmente habrá pasado por alto las ocho imponentes esculturas de leones que flanquean su recorrido. Para muchos son simplemente un atractivo turístico o un lugar obligado para tomarse una fotografía. Sin embargo, detrás de estas figuras existe una historia que conecta la arquitectura, el arte, la ingeniería y el pasado militar de Cuba.

Los leones del Prado no fueron colocados únicamente para embellecer una avenida. Desde su inauguración en 1929 se convirtieron en guardianes simbólicos de uno de los espacios públicos más importantes de La Habana. Durante casi un siglo han contemplado el paso de generaciones enteras, sobreviviendo a huracanes, crisis económicas, transformaciones urbanas y profundos cambios políticos.

Su historia comienza mucho antes de que existieran las propias esculturas.

El Paseo del Prado: la gran avenida de La Habana

El Paseo del Prado nació a finales del siglo XVIII, cuando el entonces capitán general de Cuba, Felipe de Fondesviela y Ondeano, impulsó un amplio programa de modernización de La Habana. En 1772 ordenó la construcción de un elegante paseo arbolado inspirado en las grandes avenidas europeas, pensado como un espacio de recreo para la creciente población de la ciudad.

Con el paso de las décadas, el Prado fue transformándose en uno de los lugares más elegantes de la capital. A lo largo del siglo XIX se instalaron bancos, jardines, fuentes y edificios que lo convirtieron en el principal boulevard habanero.

Sin embargo, sería durante la década de 1920 cuando el paseo alcanzaría la imagen que hoy conocemos.

La gran remodelación de los años veinte

Durante el gobierno de Gerardo Machado, La Habana experimentó un ambicioso programa de obras públicas con motivo de la celebración de la VI Conferencia Internacional Americana. El objetivo era presentar una ciudad moderna y elegante ante las delegaciones internacionales.

Para dirigir la renovación urbana fue contratado el prestigioso arquitecto paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier, considerado uno de los mayores especialistas en diseño de espacios públicos de su época.

Forestier reorganizó completamente el Paseo del Prado. Amplió las áreas peatonales, diseñó nuevos jardines, incorporó bancos de piedra, luminarias ornamentales y una distribución paisajística inspirada en los grandes bulevares parisinos.

Pero aún faltaba un elemento que diera identidad al conjunto.

La creación de los ocho leones

Para completar el proyecto fueron encargadas ocho esculturas monumentales de leones.

El diseño estuvo a cargo del escultor francés Jean Puiforcat, mientras que la fundición y ejecución material contó con la participación del escultor y maestro fundidor cubano Juan Comas Masique.

La colaboración entre ambos artistas permitió combinar la tradición escultórica francesa con la experiencia técnica de los talleres cubanos.

El resultado fueron ocho leones de tamaño monumental, cuidadosamente modelados para transmitir fortaleza, serenidad y vigilancia.

Aunque a primera vista parecen idénticos, ninguno constituye una copia exacta de otro.

El metal que antes defendía La Habana

Quizá el aspecto más fascinante de toda la historia sea el origen del material con el que fueron construidos.

Las esculturas fueron fundidas utilizando bronce procedente de antiguos cañones coloniales españoles.

Durante más de tres siglos, La Habana fue considerada uno de los puertos estratégicos más importantes del Imperio español en América. Desde allí partían y llegaban las flotas que transportaban enormes cantidades de oro, plata y mercancías hacia Europa.

Esa importancia convirtió a la ciudad en objetivo frecuente de corsarios, piratas y potencias rivales como Inglaterra, Francia y Holanda.

Para proteger el puerto se construyeron grandes fortificaciones, entre ellas:

  • Castillo de los Tres Reyes del Morro
  • Fortaleza de San Carlos de la Cabaña
  • Castillo de la Real Fuerza

Durante siglos, cientos de cañones custodiaron esas fortalezas.

Sin embargo, el desarrollo de la artillería moderna hizo que muchos de ellos quedaran completamente obsoletos a comienzos del siglo XX.

En lugar de ser desechados, parte de ese bronce fue reutilizado para crear los leones del Prado.

De esta manera, el metal que alguna vez fue instrumento de guerra terminó convertido en uno de los símbolos culturales más importantes de la ciudad. Por esa razón, numerosos historiadores describen estas esculturas como un extraordinario ejemplo de “armas transformadas en arte”.

¿Por qué se escogieron precisamente leones?

La elección no fue casual.

Desde la Antigüedad, el león ha simbolizado poder, vigilancia, nobleza y protección. En la arquitectura europea era frecuente colocar esculturas de leones en las entradas de palacios, plazas, puentes y edificios públicos para representar autoridad y servir como guardianes simbólicos.

Forestier incorporó esa tradición al diseño del Prado habanero.

Los leones no solo decoran el paseo; parecen custodiar permanentemente la avenida y acompañar el recorrido de quienes la transitan.

La distribución de las esculturas

Las ocho figuras fueron ubicadas cuidadosamente para crear un equilibrio visual a lo largo del boulevard.

Dos leones marcan el acceso por la calle San Lázaro, cuatro se encuentran en la parte central, cerca de la calle Colón, y los dos restantes se ubican hacia el extremo próximo al Malecón.

Esta disposición hace que el visitante tenga siempre la sensación de estar acompañado por ellos durante todo el recorrido.

Ningún león es exactamente igual

Uno de los detalles menos conocidos es que las esculturas presentan pequeñas diferencias entre sí.

Los artistas modificaron discretamente la expresión de los rostros, la apertura de la boca, la inclinación de la cabeza, la posición de las patas y diversos elementos de la melena.

Esta decisión responde a una larga tradición de la escultura monumental europea, que evitaba reproducir piezas completamente idénticas incluso cuando formaban parte de un mismo conjunto arquitectónico.

El resultado es un grupo escultórico que transmite unidad sin caer en la repetición mecánica.

El primero de enero de 1929

El 1 de enero de 1929 los ocho leones fueron colocados sobre sus pedestales de mármol.

Su instalación coincidió prácticamente con la culminación de la gran remodelación del Paseo del Prado, consolidando la nueva imagen monumental de la avenida.

Desde entonces, han permanecido prácticamente en el mismo lugar durante casi cien años.

Testigos silenciosos de la historia

Pocas obras públicas en Cuba han sido testigos de tantos acontecimientos.

Los leones han presenciado el crecimiento urbano de La Habana durante la primera mitad del siglo XX, los años de prosperidad republicana, el triunfo de la Revolución de 1959, las transformaciones posteriores, el deterioro urbano de distintas épocas, numerosas restauraciones del Prado y el constante desfile de millones de visitantes procedentes de todo el mundo.

También han resistido el intenso ambiente salino procedente del Malecón, fuertes temporales y varios huracanes sin perder su condición de emblema de la ciudad.

Un símbolo inseparable de La Habana

Hoy resulta difícil imaginar el Paseo del Prado sin sus leones.

Son uno de los monumentos más fotografiados de Cuba, aparecen constantemente en postales, documentales, películas y guías turísticas, y forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones de habaneros.

Lo más extraordinario es el simbolismo que encierran: nacieron del metal de antiguos cañones que durante siglos estuvieron destinados a la guerra, pero terminaron convertidos en esculturas dedicadas al arte, la belleza y la vida pública.

Quizá por eso siguen cautivando a quienes los observan por primera vez. No solo representan la elegancia de una avenida histórica; también recuerdan que incluso los objetos creados para el conflicto pueden transformarse en patrimonio cultural y permanecer como testigos silenciosos del paso del tiempo.

Sign Up For Daily Newsletter

Stay updated with our weekly newsletter. Subscribe now to never miss an update!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Lista de Categorías

Apoya al Proyecto