Mayo de 1902 fue uno de los momentos más simbólicos de la historia cubana. Después de décadas de guerras independentistas, ocupación militar estadounidense y años de incertidumbre política, Cuba estaba a punto de convertirse oficialmente en República. En medio de aquel escenario apareció una figura que todavía hoy genera debates intensos: Tomás Estrada Palma.
Para algunos fue el primer presidente de Cuba. Para otros, un político demasiado cercano a los intereses de Estados Unidos. Pero más allá de las interpretaciones posteriores, hay algo difícil de negar: durante aquellos días de mayo de 1902, gran parte del país lo recibió como el rostro del nacimiento de una nueva etapa nacional.
El regreso desde Estados Unidos
Tomás Estrada Palma llevaba muchos años viviendo en Estados Unidos. Tras el fracaso de la Guerra de los Diez Años y el Pacto del Zanjón, terminó estableciéndose principalmente en Nueva York, donde trabajó como educador y posteriormente colaboró estrechamente con José Martí dentro del Partido Revolucionario Cubano.
Cuando fue elegido presidente de la nueva República cubana en 1901, todavía residía fuera de la isla. Su regreso oficial ocurrió el 20 de abril de 1902, cuando llegó a Cuba a bordo del vapor Yumurí, desembarcando por el puerto de Gibara, en Oriente.
A partir de ese momento comenzó un recorrido político y simbólico por distintas ciudades del país. Pasó por Holguín, Bayamo, Yara y Manzanillo, lugares profundamente vinculados a las guerras de independencia. En muchos sitios fue recibido por veteranos mambises, autoridades locales y multitudes que veían en aquel momento el inicio definitivo de la República soñada durante décadas.
El ambiente que vivía Cuba en 1902

La isla todavía conservaba las heridas recientes de la guerra. Muchas ciudades seguían marcadas por la destrucción, existían tensiones políticas internas y el país permanecía bajo ocupación militar estadounidense desde 1899. Aun así, en mayo de 1902 predominaba una enorme expectativa popular.
El recorrido de Estrada Palma fue acompañado por actos públicos, banderas cubanas, música y homenajes patrióticos. El 9 de mayo llegó a Matanzas y al día siguiente rindió homenaje a los caídos por la independencia en el Paseo Martí.
Aquellos actos no eran simples ceremonias políticas. Representaban el cierre simbólico de una etapa de lucha armada y el comienzo de la construcción institucional de la nueva nación cubana.
La llegada a La Habana
Uno de los momentos más recordados ocurrió el 11 de mayo de 1902. Ese día Estrada Palma viajó hacia La Habana a bordo del vapor Julia. La capital lo recibió con enormes concentraciones populares.
Las fotografías de la época muestran calles abarrotadas, balcones llenos de personas y numerosas banderas cubanas ondeando incluso antes del nacimiento oficial de la República. Para muchos cubanos, la República parecía haber comenzado emocionalmente antes de proclamarse jurídicamente.
Mientras tanto, en la ciudad avanzaban los preparativos políticos. Se organizaban las instituciones del nuevo gobierno, incluyendo el Senado y la Cámara de Representantes.
El 15 de mayo y el nacimiento político de la República
El 15 de mayo de 1902, Tomás Estrada Palma fue proclamado oficialmente presidente de la República de Cuba. Era la primera vez, desde el final del dominio español, que el país tendría un presidente cubano electo.
Cinco días después, el 20 de mayo de 1902, terminaría formalmente la ocupación militar estadounidense y nacería oficialmente la República de Cuba. Durante décadas, esa fecha fue celebrada como Fiesta Nacional, con banderas en escuelas, hogares y edificios públicos.
Con el paso del tiempo, la figura de Estrada Palma se volvió polémica debido a decisiones políticas posteriores, especialmente su relación con Estados Unidos y los acontecimientos que llevaron a la segunda intervención norteamericana en 1906. Sin embargo, independientemente de las interpretaciones modernas, aquellos días de mayo de 1902 marcaron uno de los capítulos más importantes de la historia republicana cubana.







