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Segunda Intervención estadounidense en Cuba:Estrada Palma pidió ayuda a Washington

El 29 de septiembre de 1906 comenzó uno de los episodios más complejos de los primeros años de la República de Cuba. Apenas habían pasado cuatro años desde el establecimiento de la República en 1902 cuando Estados Unidos volvió a asumir provisionalmente el gobierno de la isla. Pero la historia tiene un elemento que muchas veces queda fuera de los relatos más resumidos: el propio presidente cubano, Tomás Estrada Palma, había solicitado reiteradamente la intervención estadounidense mientras su gobierno perdía capacidad para controlar una rebelión armada. La documentación diplomática estadounidense conserva varias de aquellas comunicaciones y permite reconstruir cómo se llegó a una situación que terminó con la renuncia del primer presidente de la República y más de dos años de administración provisional estadounidense.

Una República con apenas cuatro años

Tomás Estrada Palma había asumido la presidencia el 20 de mayo de 1902 y para 1905 buscaba continuar en el cargo mediante la reelección. Aquellas elecciones se desarrollaron en medio de una fuerte confrontación entre el gobernante Partido Moderado y la oposición liberal, que denunciaba irregularidades, intimidación y falta de garantías. La tensión política no terminó con las elecciones y durante los meses siguientes continuó creciendo hasta convertirse en un problema mucho más serio para el gobierno.

La propia documentación diplomática estadounidense muestra hasta qué punto la cuestión electoral estaba en el centro de la crisis. Cuando posteriormente comenzaron las negociaciones entre el gobierno y los opositores, entre las soluciones discutidas estuvieron cambios en la legislación electoral, nuevas elecciones para determinados cargos y mayores garantías para la oposición. Para mediados de 1906, por tanto, la joven República estaba profundamente dividida y el conflicto había dejado de ser simplemente una disputa electoral.

La Guerrita de Agosto

En agosto de 1906 la crisis pasó de las denuncias políticas a las armas. Sectores de la oposición liberal iniciaron una rebelión que sería conocida como la Guerrita de Agosto y que se extendió por diferentes zonas del país. El gobierno respondió aumentando sus fuerzas: el 20 de agosto Estrada Palma decretó la incorporación de 2.000 hombres adicionales a la Guardia Rural y posteriormente el Congreso autorizó una expansión mucho mayor de las fuerzas disponibles.

A medida que avanzaba la rebelión, el gobierno comenzó a considerar insuficientes sus propios recursos. Los insurgentes operaban en varias provincias y también se registraron acciones contra vías ferroviarias y otras infraestructuras. Estrada Palma se encontraba ante una situación especialmente delicada: utilizar todos los recursos disponibles para derrotar militarmente a la oposición, alcanzar algún acuerdo político o recurrir a Estados Unidos, cuya capacidad de intervenir en Cuba había quedado establecida mediante el marco derivado de la Enmienda Platt.

Estrada Palma pide la intervención

El 8 de septiembre de 1906 aparece una de las primeras comunicaciones decisivas. El cónsul general estadounidense Frank Steinhart informó a Washington que el secretario de Estado cubano, actuando en nombre de Estrada Palma, solicitaba el envío inmediato de dos buques estadounidenses, uno a La Habana y otro a Cienfuegos. La petición debía mantenerse confidencial y se justificaba señalando que las fuerzas gubernamentales no conseguían sofocar la rebelión ni garantizar adecuadamente la protección de vidas y propiedades.

No fue una petición aislada. Dos días después Estrada Palma mostraba preocupación porque todavía no había recibido la respuesta esperada y volvía a insistir en la llegada de los barcos. El 12 de septiembre la solicitud fue todavía más lejos: el gobierno cubano pidió directamente la intervención y solicitó que Estados Unidos enviara rápidamente entre 2.000 y 3.000 hombres a La Habana. El 13 de septiembre Steinhart comunicó nuevamente a Washington que Estrada Palma pedía la intervención estadounidense y estaba dispuesto a entregar el gobierno al representante que Theodore Roosevelt designara cuando hubieran desembarcado suficientes fuerzas. Al día siguiente, el propio Roosevelt se refería en su correspondencia a las peticiones repetidas de Estrada Palma.

Roosevelt inicialmente intenta evitarla

La reacción inicial de Washington es importante para comprender el episodio. Theodore Roosevelt no respondió inmediatamente enviando las tropas solicitadas. El gobierno estadounidense consideraba que una intervención militar era una decisión de enorme gravedad y presionó a Estrada Palma para que agotara primero los recursos disponibles y explorara una solución política. El 11 de septiembre, Washington llegó a comunicar que una intervención inmediata estaba fuera de consideración y que el gobierno cubano debía utilizar eficazmente sus propios medios para enfrentar la rebelión.

Roosevelt optó entonces por una salida intermedia. El 14 de septiembre anunció el envío a Cuba de William Howard Taft, entonces secretario de Guerra de Estados Unidos, acompañado por el subsecretario de Estado Robert Bacon. La misión era intentar negociar entre el gobierno y los insurgentes antes de que Estados Unidos asumiera directamente el control de la situación. Al explicar su decisión, Roosevelt también recordó las obligaciones y facultades que Estados Unidos tenía respecto a Cuba bajo el tratado que incorporaba las disposiciones de la Enmienda Platt.

Taft llega a Cuba y comienzan las negociaciones

Taft y Bacon intentaron construir un acuerdo que evitara el derrumbe del gobierno cubano. Las negociaciones contemplaron fórmulas como mantener temporalmente a Estrada Palma en la presidencia, reorganizar el gabinete e introducir cambios políticos y electorales que permitieran incorporar a la oposición. Según el informe estadounidense sobre aquellas conversaciones, los liberales aceptaron determinadas propuestas mientras los moderados rechazaron aspectos esenciales del arreglo.

La posibilidad de mantener a Estrada Palma en el poder terminó desapareciendo. El presidente había decidido renunciar y mantuvo su posición incluso cuando miembros del Congreso intentaron convencerlo de que continuara. El 28 de septiembre presentó formalmente su dimisión junto con la de sus ministros y declaró que su decisión era irrevocable. El problema dejó entonces de ser solamente una rebelión armada: Cuba entraba también en una crisis de sucesión política, sin una autoridad ejecutiva efectiva capaz de hacerse cargo inmediatamente del gobierno.

29 de septiembre de 1906: comienza el Gobierno Provisional

Al día siguiente, 29 de septiembre de 1906, William Howard Taft proclamó el establecimiento de un Gobierno Provisional en Cuba y asumió como gobernador provisional. No se produjo formalmente una anexión de Cuba a Estados Unidos ni desapareció la República como entidad política. La administración estadounidense se presentó como temporal y mantuvo en funcionamiento numerosas instituciones, leyes y estructuras administrativas cubanas mientras asumía la autoridad ejecutiva necesaria para gobernar durante la crisis. Los Archivos Nacionales de Estados Unidos sitúan oficialmente el comienzo de aquel Gobierno Provisional precisamente en esa fecha.

La Enmienda Platt resultó fundamental para entender cómo podía producirse semejante situación apenas cuatro años después del nacimiento de la República. Su artículo III había reconocido el derecho de Estados Unidos a intervenir para preservar la independencia cubana y mantener un gobierno considerado adecuado para la protección de vidas, propiedades y libertades individuales. La crisis de 1906 terminó convirtiéndose en la primera gran demostración de cuánto podía limitar aquella disposición la autonomía política de la nueva República.

De Taft a Charles Magoon

Taft permaneció poco tiempo como gobernador provisional. El 13 de octubre de 1906 fue sustituido por Charles E. Magoon, quien terminaría administrando Cuba durante prácticamente todo el resto de la intervención. Paralelamente se desplegaron miles de militares estadounidenses dentro de la isla mediante el llamado Army of Cuban Pacification, distribuidos en diferentes puntos del territorio para contribuir al mantenimiento del orden mientras funcionaba el Gobierno Provisional.

Durante la administración de Magoon se desarrollaron obras públicas, se realizaron cambios administrativos y se trabajó en la reorganización de instituciones y procedimientos electorales. La presencia estadounidense, por tanto, no se limitó al despliegue militar: durante más de dos años Washington tuvo una participación directa en la administración política de Cuba mientras se preparaban las condiciones para celebrar nuevas elecciones y devolver el gobierno a autoridades cubanas.

Las elecciones de 1908 y el regreso de un gobierno cubano

La ocupación no estaba concebida oficialmente como permanente. El objetivo declarado de Washington era estabilizar la situación, reorganizar determinadas instituciones y crear las condiciones para devolver el poder a un gobierno cubano elegido en las urnas. Durante el Gobierno Provisional se introdujeron cambios en los procedimientos electorales y finalmente se celebraron elecciones en 1908, en las que resultó elegido José Miguel Gómez, dirigente del Partido Liberal.

Con su elección quedó preparado el regreso al gobierno constitucional cubano. El 28 de enero de 1909, José Miguel Gómez asumió la presidencia y terminó oficialmente el Gobierno Provisional estadounidense, cerrándose así un período iniciado el 29 de septiembre de 1906 que se había extendido durante aproximadamente dos años y cuatro meses.

La paradoja de Tomás Estrada Palma

La Segunda Intervención estadounidense fue consecuencia de varios factores que se fueron acumulando: la crisis de las elecciones de 1905, el enfrentamiento entre moderados y liberales, la Guerrita de Agosto, la incapacidad del gobierno para restablecer rápidamente el orden, el fracaso de las negociaciones, la renuncia presidencial y, finalmente, la existencia de la Enmienda Platt, que proporcionaba a Estados Unidos un mecanismo para intervenir.

Pero dentro de todos esos elementos existe un hecho especialmente significativo y ampliamente documentado: fue el propio Tomás Estrada Palma quien recurrió repetidamente a Washington. Primero solicitó buques, después insistió en su envío y finalmente pidió directamente una intervención acompañada por miles de soldados estadounidenses. Roosevelt intentó inicialmente evitar esa salida mediante una negociación, pero el fracaso del acuerdo y la renuncia de Estrada Palma terminaron creando las condiciones para que Estados Unidos estableciera el Gobierno Provisional.

La paradoja quedó marcada desde los primeros años de la República: el hombre que había ocupado por primera vez la presidencia de la Cuba independiente terminó solicitando la intervención de una potencia extranjera para intentar resolver una crisis interna, y aquella potencia terminaría gobernando provisionalmente el país durante más de dos años.

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