Home / Fechas Históricas / Derogación de la Enmienda Platt: Cuba obtuvo su total soberanía

Derogación de la Enmienda Platt: Cuba obtuvo su total soberanía

Cuando se habla de la independencia de Cuba, la mayoría de las personas piensa inmediatamente en el 20 de mayo de 1902, fecha en que nació oficialmente la República. Sin embargo, numerosos historiadores consideran que existe otra fecha igualmente importante y mucho menos conocida: el 29 de mayo de 1934. Ese día, Cuba y Estados Unidos firmaron un nuevo Tratado de Relaciones que derogó la Enmienda Platt, eliminando el derecho legal de intervención que Washington había conservado sobre la isla durante más de tres décadas.

La historia de este acontecimiento no comenzó en 1934. En realidad, fue el resultado de una larga lucha política, diplomática e intelectual que acompañó a la República desde sus primeros días.

Una independencia con condiciones

Tras la intervención estadounidense en la guerra contra España y la posterior ocupación militar de Cuba entre 1899 y 1902, Estados Unidos condicionó la creación de la nueva República a la inclusión de una serie de disposiciones conocidas como la Enmienda Platt.

Incorporada a la Constitución cubana de 1901 y posteriormente convertida en tratado permanente entre ambos países, la Enmienda otorgaba a Estados Unidos varios privilegios extraordinarios. El más polémico era el derecho a intervenir en Cuba cuando considerara que la independencia de la isla, la estabilidad política o los intereses estadounidenses se encontraban amenazados.

Además, autorizaba el establecimiento de estaciones navales en territorio cubano, origen del posterior arrendamiento de la Base Naval de Guantánamo.

Aunque la República nacía formalmente como una nación independiente, muchos cubanos consideraron desde el principio que aquella independencia estaba limitada. La existencia de una cláusula que permitía a una potencia extranjera intervenir militarmente en los asuntos internos del país era vista como una contradicción difícil de aceptar.

Los primeros opositores

Desde los mismos debates constitucionales de 1901 surgieron voces contrarias a la Enmienda Platt. Figuras como Juan Gualberto Gómez, Manuel Sanguily, Salvador Cisneros Betancourt y numerosos veteranos de las guerras de independencia expresaron su rechazo a una medida que consideraban incompatible con la soberanía nacional.

Durante las décadas siguientes, la oposición a la Enmienda se convirtió en una de las causas más importantes del nacionalismo cubano. Intelectuales, periodistas, políticos y organizaciones cívicas reclamaron repetidamente su eliminación. Para muchos de ellos, la República no estaría plenamente consolidada mientras existiera una disposición que permitiera la intervención extranjera.

Con el paso de los años, la cuestión dejó de ser un debate exclusivamente jurídico para transformarse en un símbolo de dignidad nacional.

Un continente que comenzaba a cambiar

La oportunidad para modificar aquella situación apareció durante la década de 1930. Estados Unidos atravesaba una profunda transformación política bajo la presidencia de Franklin Delano Roosevelt.

Tras asumir el poder en 1933, Roosevelt impulsó una nueva orientación hacia América Latina conocida como la Política del Buen Vecino. Esta estrategia buscaba abandonar las intervenciones militares directas que habían caracterizado la política estadounidense durante las primeras décadas del siglo XX y sustituirlas por relaciones diplomáticas más cooperativas.

El cambio no obedecía únicamente a razones idealistas. La Gran Depresión había reducido los recursos disponibles para aventuras militares, mientras que el creciente rechazo latinoamericano a las intervenciones estadounidenses comenzaba a afectar seriamente la imagen de Washington en la región.

Ese mismo año, durante la Séptima Conferencia Internacional Americana celebrada en Montevideo, Estados Unidos aceptó formalmente el principio de no intervención en los asuntos internos de otros países. Aquella declaración marcó un giro histórico y abrió la puerta a la revisión de acuerdos que durante años habían sido considerados intocables.

La negociación de 1934

Mientras tanto, Cuba atravesaba uno de los períodos más turbulentos de su historia republicana. La caída de Gerardo Machado en 1933, la Revolución de los Sargentos, el ascenso de Fulgencio Batista y la sucesión de gobiernos provisionales habían generado una situación de enorme inestabilidad política.

En enero de 1934 llegó a la presidencia provisional Carlos Mendieta. Su gobierno encontró un escenario internacional favorable para retomar una aspiración que llevaba décadas formando parte del discurso nacionalista cubano: la eliminación de la Enmienda Platt.

La negociación fue encabezada por destacadas figuras diplomáticas. Entre ellas sobresalió el doctor Manuel Márquez Sterling, embajador de Cuba en Washington, acompañado por el secretario de Estado cubano Cosme de la Torriente, veterano de las guerras de independencia y uno de los diplomáticos más respetados del país.

Por parte de Estados Unidos participaron el secretario de Estado Cordell Hull y el subsecretario Sumner Welles, ambos representantes de la nueva política exterior impulsada por Roosevelt.

Durante la primavera de 1934, las conversaciones avanzaron rápidamente. El clima político había cambiado en ambos países y existía una voluntad real de sustituir el antiguo marco de relaciones.

La firma del nuevo tratado

Finalmente, el 29 de mayo de 1934 se firmó en Washington el nuevo Tratado de Relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

El elemento central del acuerdo era la derogación del Tratado Permanente de 1903, instrumento que había dado fuerza jurídica a la Enmienda Platt. Con ello desaparecía oficialmente el derecho de intervención estadounidense en Cuba.

La noticia fue recibida con entusiasmo por amplios sectores de la sociedad cubana. Numerosos periódicos la presentaron como una victoria histórica del nacionalismo republicano y como un paso decisivo hacia una soberanía más completa.

Titulares de la época hablaban de una “nueva personalidad internacional” para Cuba y celebraban lo que algunos calificaban como una segunda conquista de la libertad.

La excepción de Guantánamo

Sin embargo, la derogación no fue absoluta.

Aunque desaparecieron las cláusulas relacionadas con la intervención política y militar, el nuevo tratado mantuvo vigente el acuerdo que regulaba la Base Naval de Guantánamo.

La permanencia de Guantánamo fue uno de los aspectos más debatidos del acuerdo. Mientras algunos consideraban que la eliminación del derecho de intervención justificaba la concesión, otros sostenían que la existencia de una base extranjera en territorio cubano seguía representando una limitación a la soberanía nacional.

Los propios periódicos de 1934 destacaron esta contradicción. Muchos celebraban la desaparición de la Enmienda Platt, pero al mismo tiempo señalaban que Guantánamo continuaba siendo una cuestión pendiente.

Una fecha poco recordada

Con el paso de los años, el 29 de mayo de 1934 fue quedando relegado en la memoria colectiva. Sin embargo, su importancia histórica resulta difícil de exagerar.

Aquel día no comenzó la independencia de Cuba, pero sí desapareció uno de los principales mecanismos legales que limitaban la autonomía de la República. Fue la culminación de más de treinta años de esfuerzos diplomáticos, presiones políticas y reivindicaciones nacionalistas.

Por eso muchos historiadores consideran que la historia de la soberanía cubana no puede entenderse únicamente a través del 20 de mayo de 1902. La República nació entonces, pero el 29 de mayo de 1934 dio un paso decisivo para ejercer esa independencia con mucha mayor libertad.

Fue una victoria obtenida no en los campos de batalla, sino en las mesas de negociación. Y precisamente por eso, sigue siendo uno de los capítulos más interesantes y menos conocidos de la historia republicana de Cuba.

Sign Up For Daily Newsletter

Stay updated with our weekly newsletter. Subscribe now to never miss an update!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Lista de Categorías

Apoya al Proyecto